Hoy puede ser tu último día, ¿vas a hacer algo al respecto?

Hay momentos en la vida en que, como ya te expliqué, tienes que tomar una decisión. La decisión entre ser coherente, justo, lógico, orgulloso, inteligente o digno. Igualmente, hay momentos en que debes sentirte incómodo, dolido, ofendido o ninguneado. No puedes permitir que los demás se rían de ti.

Y claro, llega ese momento, no te sientes así y a ver cómo lo gestionas.

El debería ser frente  a lo que es

No siempre nos sentimos como dicen que deberíamos hacerlo. Hay ocasiones en que te despiden del trabajo y eres la persona más feliz del mundo. O un día tu pareja decide cortar la relación y descubres que ahí fuera hay un mundo por descubrir.

Pero siempre habrá quien te eche en cara que no te sientas como debes. Que no te adscribas a los convencionalismos establecidos por Dios sabe quién y te sientas deprimido o decepcionado.

Esto también ocurre en situaciones más comunes. Quizá para ti sea cómodo hablar delante de 100 personas y tu mejor amigo se empeñe en hacerte ver que deberías sentir nervios.

Pero la cuestión es ¿tener nervios supone un problema?

Hay que arder

Tenemos tanto miedo a la incertidumbre, a lo desconocido, que cuando empezamos a sentirlo en forma de nervios, lo asociamos  al miedo.

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¿Acaso no recuerdas lo nervioso que te ponías la noche de reyes? ¿O era yo el único que se levantaba súper pronto porque no podía esperar a abrir los regalos?

Los nervios no tienen que estar relacionados con el miedo, a veces son ilusión. Pero es que el miedo no tiene por qué considerarse una sensación negativa. Todas esas personas que practican deportes de riesgo sienten miedo en algún momento y es precisamente ese miedo el que les hace sentir vivos.

Estamos hechos para arder dentro del fuego y no para vivir en sus cenizas. Click Para Twittear

Porque estamos hechos para explorar nuestros límites y no para vivir siempre en el quizá. Para dejarnos llevar por aquello que nos hace sentir.

Estamos hechos para arder dentro del fuego y no para vivir en sus cenizas.

No estoy diciendo que saltes de un puente, ni que te tires de un avión. Te estoy animando a probar empezar ese curso de italiano en el que llevas tanto tiempo pensando. O a decirle a esa persona que no la ves sólo como una amiga. O a que, por fin, te apuntes al gimnasio y empieces a ir. O qué leches, también puedes tirarte de un puente pero no te olvides de atar la cuerda.

Todo puede acabar en un instante: la muerte no espera

Alguno te dirá que si ardes dentro del fuego te quemarás. Y tiene razón, mucha razón. Y es que quemarse es una de las partes más importantes de la vida. ¿O acaso crees que no vas a acabar ardiendo por completo en algún momento?

Todos nos imaginamos de viejecitos, temiendo a la muerte cada día un poco más. Pero pocos aceptamos que quizá hoy sea nuestro último día de vida.

Hasta que no aceptas que puedes morir en cualquier instante, no comienzas a vivir Click Para Twittear

Esto, que suena tan cruel y negativo, es todo lo contrario. Hace algunos años me sorprendió descubrir en unos libros sobre budismo que la primera de las meditaciones que se practican es la de la aceptación de la muerte. Es decir, hasta que no aceptas que puedes morir en cualquier instante, no comienzas a vivir.

 
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Esto mismo ocurre con todo. A veces nos da miedo hacer algo por miedo a sus consecuencias. Por miedo a lo que perderemos.

Tenemos miedos a ser nosotros mismos en una relación por miedo a la muerte de la relación. Tenemos miedo a cambiar por miedo a perder nuestra zona de confort. Tenemos miedo por que algo muera.

Pero cuando algo muere, algo renace. O como dice el refrán: cuando una puerta se cierra, otra se abre.

La aceptación del cambio y el desapego

La aceptación es un pensamiento muy de moda, aunque muchas veces está mal entendido.

La aceptación NO es resignación.

Es asumir la incontrolabilidad de la vida y abrazarla. Asumir que las relaciones (laborales, de amistad, amorosas…) terminan, que las circunstancias cambian. Y a veces, sin aviso previo.

No todo nos va a salir como nos gustaría pero ser conservadores nos llevará a repetir una y otra vez las mismas rutinas. Y la vida es mucho más corta si se vive de forma rutinaria. No lo digo yo.

 

Conclusión

Sé que he dado pinceladas sobre varios temas, pero es que este artículo viene a raíz de 3 conversaciones de varias horas. No me pidas tanta síntesis.

Espero haberte transmitido que nada es tan estable como parece y que es mejor caminar que estarse quieto.

Yo hace años que pienso que la mejor forma de vivir es en períodos en que uno arde y períodos en que uno contempla las cenizas mientras comenta con buenos amigos cómo ardió el último fuego.

¿Y tú? ¿crees que es hora de arder o prefieres seguir viviendo en las cenizas?