Me voy a atrever a hablar de algo que está escondido dentro de nosotros. Un secreto que todos guardamos y que a veces no sabemos que lo tenemos. Este secreto se llama Ego. No sé si muchos sabéis que es esto exactamente. Hay muchos escritos sobre el Ego, muchos textos y autores, pero me voy a atrever a elaborar una visión propia sobre este peculiar término y lo que esconde.

¿Qué es el Ego?

El ego nos rodea. Está por todas partes incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verlo si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirlo cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos.

Sí, es el fragmento de Matrix, y es que me parece la definición más correcta de lo que es el Ego, es el mundo que ves tú, ante tus ojos.
Pero por si quieres otra definición aquí te ofrezco un vídeo de Fidel Delgado que es bastante divertido.

El YO

El yo, Ego, son esas gafas que tenemos puestas, y las tenemos puestas solo nosotros, porque las gafas de los demás son diferentes. Y ¿qué sucede si las gafas de los demás son diferentes?
Te voy a poner un ejemplo para que lo entiendas mejor:

Imagínate que eres una persona muy comprometida con tu país, eres alguien que siente un sentimiento de amor incondicional hacia tu patria. Un amor casi inexplicable e irracional. De repente ves que hay un incendio en un edificio y en ese incendio está ardiendo la bandera de tu país. En ese momento, teniendo en cuenta tus sentimientos, puede que empieces a sentir cierta necesidad de salvar esa bandera, salvar ese símbolo.
Por otro lado, otra persona que pase por el mismo lugar, sin esos sentimientos nacionales ni patrióticos verá arder el edificio y quizás ni se fije en que la bandera está ardiendo.

El Ego de cada uno es diferente. Y hay miles de Egos, tantos como personas hay en la tierra. Este ego se forma por las enseñanzas que te han dado, tanto tu familia como tu colegio. Pero también tu entorno. Las personas que te han abrazado o las que te han dado la espalda, la sociedad en la que vives. También tus propias experiencias y algo mucho más importante, tu propia forma de interpretar tus experiencias y todas esas enseñanzas.

¿Para qué nos sirve el Ego?

Siempre he hecho el mismo símil para explicar para qué nos sirve el Ego, y es que, como todos sabéis el cuerpo humano está formado por muchas células y algunas de estas funcionan como mecanismo de defensa contra otras sustancias. Pues bien, el Ego es un mecanismo de defensa, pero a diferencia de las células, no nos defiende de virus ni bacterias, nos defiende de ideas. Ideas que pueden estar totalmente en contra de lo que nosotros creíamos, ideas que podrían perturbar nuestro bienestar psicológico.

Una vez entendido este concepto, hay que entender que como mecanismo de defensa el Ego va a tratar de rechazar ideas que vayan en contra de toda esa enseñanza que te han inculcado. En contra de todas esas experiencias que tu tienes. En contra de toda la realidad que, durante tantos años, has creado.

Por tanto, el Ego define tu realidad (tuya y solo tuya) y a la vez intenta que esta no se colapse ni se desmorone. En otras palabras, intenta que estemos en nuestra zona de confort, porque ahí hemos estado siempre y nos ha ido muy bien.

Cara a cara con tu Ego

¿Compatibilidad del Ego?

Es importante entender el concepto de que hay muchos “Yo” diferentes. De tal forma que podemos tener situaciones como por ejemplo:

En los niños más pequeños cuando vienen preocupados porque algún juguete se les ha roto. Tu como alguien mayor entiendes que eso no tiene ninguna importancia y hasta te puedes extrañar por la tristeza del niño. ¿Qué mas da un juguete roto? Tiene miles y además se puede comprar otro. Pero para ese niño, ese juguete lo es todo, es su mundo y representa algo sagrado.

Con los mayores no es muy diferente. Me apuesto lo que quieras a que el 100% de nuestros problemas vienen principalmente porque no entendemos a nuestro interlocutor. No lo entendemos o no lo queremos entender. Pero esa incomprensión viene porque no podemos ver su Ego, y no lo podemos ver porque el nuestro no nos deja verlo.

¿Qué hacemos con el Ego?

Hay que aceptarlo, todos tenemos un Ego, y es imposible deshacerse de él. Si nos deshacemos de él probablemente nos convertiríamos en personas totalmente ingenuas.
El Ego hay que aceptarlo, saber que está ahí y controlarlo. El problema viene cuando no sabes que está ahí, cuando no tienes ni la menor idea de que eso existe. Entiendo que quizás para la mente sea algo complicado entender que existe algo más, con una fuerza mayor dentro de ella para discernir la realidad.

Desde aquí te incito a que explores cómo es tu Ego, a que lo escuches porque él te habla constantemente. Puede que hasta ahora no te hayas dado cuenta de que él siempre ha estado ahí. En los buenos y en los malos momentos, como un amigo fiel. Pero quizás no es siempre fiel, el Ego es necesario como un filtro pero a veces ese filtro está bien apagarlo.