No eres el único que se propone algo y fracasa. No eres el único en decir, hoy voy a dejarlo y nunca lo deja. “Mañana dejo el tabaco”. GRAVE ERROR. Pero, al final, así somos los humanos: tenemos un vicio y convivimos con él. ¿Qué se le va hacer? Aunque, ¡oye!, ¿sabes por qué siempre fracasas?

La píldora ROJA o la píldora AZUL.

Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más.–The Matrix

De la misma forma que Neo tuvo dos opciones en su momento, tú tienes dos opciones.

– ¿Cómo?

A ver, empecemos desde el principio. Partimos de que quieres conseguir algo. Quieres cambiar algo, aprender algo. Lo que sea, me da igual. Y ojo, lo quieres de verdad. No una rabieta de culo veo culo quiero. Algo que deseas de verdad.

Partimos desde el principio. Puedes lanzarte a por ello, o puedes seguir haciendo lo mismo. Si eliges la segunda opción, será mejor que no sigas leyendo: te ahorrará tiempo. Pero si eliges la primera, entonces…

… tendrás que entender una cosa. Sea lo que sea lo que pretendes conseguir, te cambiará como persona.

Si quieres dejar de fumar serás una persona diferente. Porque tu yo de antes, que fumaba y se sentía bien con un cigarrillo en la boca ya no se sentirá así. Tu yo que se ponía nervioso y echaba un piti en el descansillo del trabajo, tendrá que encontrar una nueva forma de relajarse. La foto esa tan guay que tienes donde sales fumándote ese palillo, ya no será una representación verídica.

¿Me explico? Esto te plantea una cuestión. ¿Quieres convertirte en una nueva persona o quieres seguir siendo el mismo?

No se puede cambiar un poco. Para conseguir algo de verdad tienes que transformarte. Click Para Twittear

Cuando decides ponerte en forma porque te sobran unos kilos vas a tener que cambiar tu forma de vida. Ya no podrás quedarte a ver esa seria que tanto te gusta por las noches al venir de trabajar. NO, ahora al venir de trabajar vas a tener que matarte a flexiones, abdominales y dominadas. Pero no lo vas hacer porque te lo digo yo, lo vas hacer porque te pone hacerlo. Lo vas hacer porque te encanta, porque te sientes bien haciéndolo. Porque aprovechas los 5 putos minutos que tienes libres en tu día a día para hacer algo que te mola.

Tu yo de antes prefería venir del trabajo y relajarse. Prefería sentarse cómodamente y ver Juego de Tronos, (serión). Pero tu yo de ahora ha cambiado, porque has decidido cambiar, y ahora ya no te mola ver la tele. Cuando te llaman para cenar al sofá y ver la peli que emiten en Antena 3, les mandas a la mierda porque haces algo que ahora te mola.

¿Píldora violeta?

Pero no hay un término medio. Ese es el problema. No se puede cambiar un poco. Para conseguir algo de verdad tienes que transformarte. Tienes que cambiar por completo y eso implica ir por lo que quieres al 100%. Con sus consecuencias.

No puedes dar marcha atrás. No existe una píldora violeta que diga, puedes ir al país de Alicia y pulsar Reset a la mínima de cambio.

Llevo yendo a bailar salsa desde hace 2 años. Empecé el año pasado y la verdad, 2 años dan para mucho. ¿Te puedes creer que sigo casi en el mismo punto que el año pasado? Ahora disfruto mucho más, te lo confieso, pero realmente no sé bailar tanto como debería. Por el contrario tengo un colega, Jose, que en 1 año aprendió a bailar espectacularmente y, además ha dado alguna que otra clase como profesor.

¿Cual ha sido la diferencia? ¿Por qué yo me he quedado en casi el mismo punto y Jose subió como la espuma? Muy simple. Yo apenas he ido a bailar, me he dedicado a ir a las clases, que me encantan sí, pero no he ido a bailar con gente que no conozco. A bailar social. Jose en cambio se ha pasado semanas enteras metido en discotecas de salsa bailando todas las noches. ¿Entiendes?

El cambio razonable.

No existe. Simplemente no existe. No lo busques. No puedes cambiar un poco. Si cambias un poco seguirás siendo lo mismo que eras. No seas como esos hipócritas que tienen miedo de vivir. Acojonados a experimentar, con la palabra mañana metida en la boca. Nunca tienen tiempo de nada pero siempre tienen excusas.

– Voy a probar pero un poco. Mañana me pongo. Esto no es para mi. Seguro que él lo ha conseguido por suerte. Si yo tuviese sus genes.

El secreto de Matrix, ¿qué opción eliges?

HAZLO O NO LO HAGAS, PERO NO LO INTENTES.

Son los mismos que se preguntan, ¿qué pasará si lo hago? ¿qué haré si…? ¿Y entonces? Tienen más preguntas que la vida misma. Solo que la vida no espera las respuestas para marcharse.

¿Sabes por qué la gente quiere un cambio razonable en su vida?

Porque en el fondo no quiere cambiar. Han vivido durante muchos años bien, incluso se podría estar peor, como dirían algunos. ¿Por qué ahora tienen que cambiar? ¿Y si algo sale mal?

Solo hay dos opciones, o te despiertas en casa creyendo lo que quieras creer, o te deslizas por la madriguera del conejo. Los que buscan la tercera opciones es porque están acojonados. ¿Tú estás acojonado?

A toda vela…  

Al final, la clave de la cuestión se esconde en SENTIR. El tema que aquí se trata no es de cambiar una conducta, es sentirte diferente. Es ser capaz de transformar tu persona en otra, que sienta emociones nuevas, diferentes por ese nuevo proyecto.

La emoción es un catalizador.

Estamos programados para sentir, ¿por qué no usarlo en nuestro favor?

Mucha gente habla de sacrificarse y cosas así. Si sientes placer por lo que haces nunca te sacrificas. Aun que claro está que siempre es mucho más bonito decirlo que hacerlo.

Nunca he conocido a nadie en forma que cuando entrene, odie hacerlo.

Soy un sociópata. Lo admito. Pero no siempre he sido así. Antes, aun que no te lo creas, se me daba muy mal relacionarme con la gente. ¿Por qué? No lo sé, ni me importa. Lo cierto es que he aprendido a ser como soy a base de salir, conocer a gente y vivir historias. Y te voy a ser sincero, hay algunas historias que me han gustado y otras no tanto. Hay momentos en los que me he sentido el máximo imbécil de la tierra, pero aun así, en todas ellas he disfrutado como un enano.

Nunca cambiarás si al llegar a tu casa sientes más placer por ver juego de tronos que por hacer 100 flexiones. Nunca cambiarás si sigues con la inercia de «por un día no pasa nada». Por un día se te pasa el mundo.  

Y por muy Perogrullo que suene esto, el placer por hacer las cosas se obtiene haciéndolas.

Pero oye, también es verdad que…

No siempre se quiere cambiar.

Acéptalo. No siempre se quiere cambiar. No pasa nada, no hay ningún problema en ello. Hay veces que las cosas están mejor como están.

Como diría Jim «Las cosas son como son.»

No es ningún problema.

No te voy a pegar, ni maltratar por ello. Lo entiendo, lo acepto y lo respeto.

Si estás bien como estás, me parece perfecto. Si de verdad eres feliz conforme estás, me parece perfecto.

Lo que sucede es que no perdono las típicas quejas inútiles de esperanza. Buscando un futuro mejor en tu triste realidad entre copas de bares y promesas que nunca se cumplirán.

Yo no he aprendido salsa como un profesional, no he querido cambiar en ese aspecto mi vida. ¿Quiero cambiarla? Puede ser, si te soy sincero, no lo sé. Es una cosa que me he planteado últimamente, pero mientras me lo planteo no cambiaré nada. Seguiré en el mismo sitio. Aunque, desde luego que, si quiero hacerlo, voy a tener que salir todos los domingos a bailar. Como mínimo. Es el precio de Caronte.

Así que al final me queda decirte, paga el precio o por lo menos ten la valentía y el respeto, a ti mismo, de no quejarte.

¿Se puede volver a casa?

La vida es una evolución constante. Nada permanece estático. Tú cambias, a una intensidad o a otra, pero cambias. Decía Tolle que no te define tu historia y le doy la razón. Te define lo que haces. Lo que estás haciendo ahora mismo. Pero ahora mismo es ahora mismo, en este preciso instante.

Incluso si estás sentado en el sofá.

Hagas lo que hagas tu cerebro va a crear conexiones neuronales para que eso se convierta en un hábito. Para que tú perfecciones la técnica. Para que tú sientas placer por ello.

Incluso si estás sentado en el sofá.

Puedes acabar mintiéndote. Puedes acabar soltando patraña del tipo, «para que voy a dejar de fumar si igualmente voy a morir», tu Ego se encargará de darte la razón de una u otra forma. No importa la justificación, él hará ese trabajo por ti.

Pero al final ten claro que todo cambia y todo evoluciona. El mundo, como una rueda enorme, se dirige hacia algún lugar. Tú te diriges al lugar que tú has escogido.

Incluso si estás sentado en el sofá.

¿Y al final en qué nos quedamos?

Nunca me han gustado los textos largos, se pierde mucha información y se pone otra mucha inútil. Al final, lo que quiero que entiendas es que cuando quieras emprender algo nuevo, pero emprender DE VERDAD, tendrás dos opciones.

Emprender el proyecto o no emprenderlo. Pero no hay una tercera. O le dedicas el 100% de ti, el máximo rendimiento o al final el proyecto se quedará en nada, a lo sumo ahí, estancado en barbecho. 

No existe un camino a medias, no existe probar a ver qué pasa y si no funciona me vuelvo a casa, porque no va a funcionar.

¿Cual es la verdadera razón de que fracases?

O no lo deseas demasiado.

O no te atreves a ir a por ello y siempre pones excusas.

O la peor de todas, tienes miedo al éxito.

Deja de tenerle miedo a la vida de una puta vez, deja de tener miedo a probar cosas, deja de tener miedo al fracaso porque es el único camino que te puede llevar a algún sitio.