¿Alguna vez te has preguntado por qué esa persona, a la que querías tanto te ha puteado de esa manera? ¿Por qué ha hecho esto o aquello? ¿Por qué te ha dejado entre lágrimas y sollozos? No te voy a contar parafernalias de empatía ni chorradas parecidas pero te voy a explicar un concepto bastante interesante. ¿Sabías lo que es la INTENCIÓN POSITIVA?

 A nadie le gusta joderse.

Suena a perogrullada pero es que absolutamente a nadie le gusta joderse. A nadie le gusta que su vida sea una mierda. Ni estar en el peor de los problemas. Lo que pasa es que a veces es complicado de ver esto en situaciones prácticas asique vamos a poner ejemplos.

  • El yonki que se mete crack y que podría decirse que quiere acabar con su vida probablemente encuentre un placer con ese acto. Qué se yo, ¿Evadirse del mundo?
  • El alcohólico que lleva bebiendo varios años y que siempre vuelve trompa a casa también encuentra placer en eso.
  • El niño que no para de contradecir a sus padres. ¿Quizás pueda ser una búsqueda de cierta independencia?
  • El asesino en serie que mata niños también encuentra un beneficio de sus acciones.
  • El jefe que no para de echarte la bronca y de gritarte. ¿Quizás está proyectando sus propias frustraciones en ti?

Eso no quiere decir que haya justificación a lo que cada persona hace. No, eso quiere decir que en cada acto hay un rasgo positivo que beneficia a la persona. Que quizás a veces seamos cortos de entendederas y no lo veamos, también, pero eso no quita el hecho de que esté ahí.

¿Sabías lo que es la INTENCIÓN POSITIVA? Pincha aquí

Por tanto es importante entender que cada acción que ejerce una persona esconde un beneficio para esta y ese beneficio ya puede ser de una forma egoísta o altruista. (Por otra parte el altruismo siempre me ha parecido egoísmo disfrazado, pero ese es otro tema).

¿Y por qué me putean?

La cuestión de esto es entender que al final esa persona, y todos tenemos alguna, que nos ha hecho cierto daño, no lo ha hecho queriendo, sino que ha sido la mejor forma de gestionar la situación que le ha tocado vivir. Seguro que tú has tenido situaciones en tu vida en las que no has sabido qué hacer. No has sabido gestionarlas. ¿Una entrevista importante? ¿Un cliente furioso? ¿Una persona que te gusta? ¿Un trabajo imposible de hacer?

Y seamos un poco adultos, el que tú digas que actuarias de otra forma no hace menos correcto las acción de tu susodicho «agresor».

La mejor forma que tiene cada uno de vivir. 

No existe un libro de cómo vivir. Y por difícil de asumir que sea tampoco existe lo correcto y lo incorrecto. Cada uno ha acabado viviendo su vida con su estrategia. A algunos nos ha funcionado ser de una forma y a otros de otra. A algunos les funciona hacer reír a los demás, a otros ser agresivos e impasibles. Otros son carismáticos y otros son tan tímidos que a veces te cuesta percatarte de su presencia.

Cada uno afronta las situaciones que le vienen de una forma con una estrategia determinada. Y, por otra parte, es fácil caer en el error de pensar que, si una de esas estrategias nos ha herido, esa persona lo ha hecho a conciencia. Deseándonos todo el mal del mundo. Pero creo que tenemos que ser un poco adultos y entender que al final ese acto que nos ha herido escondía un beneficio, y aunque esa persona no haya sabido hacer las cosas de otra forma, entender que él o ella es así.

Acepta lo que viene.

Por lo que, concluyendo un poco con la intención positiva, solo te queda dos opciones ante la vida. Frustrarte cada vez que pasa algo que tú consideras negativo, matarte con fantasías de lo que tenía o no tenía que pasar. Culparte, decir que este o aquel son el demonio en persona…

O por otro lado puedes ACEPTAR que al final esa persona ha usado su estrategia y que, correcta o incorrecta, ha sido la que ha elegido. Igual que tú has elegido tus estrategias. No eres el dueño de nadie por tanto no te tienes que matar a controlar a los demás y los demás no te deben nada.


Espero haberte explicado un poco qué es la intención positiva y haberte dado las claves para que la próxima vez no acabes destruyéndote la cabeza con fantasías como otra tanta gente hace.