La vida es como la conducción de un fórmula 1 en una circuito de carreras. Cada cual tenemos uno diferente, maqueado de una forma u otra. Y todos los coches pueden correr más o menos.

Cada cuál se siente a gusto a una velocidad, siente que controla el coche y que no hay peligro(aunque a veces sea mentira).

Pero llegado un momento, la vida te da la oportunidad de correr más. Y más. Y más.

Hasta que sientes que no tienes control total sobre el coche. Hasta que te das cuenta que, en las curvas, las ruedas de fuera se levantan un poquito.

Para algunos, fallar es un aprendizaje. Click Para Twittear

Llegado ese momento, existen dos tipos de persona: los que disfrutan y los que sienten pánico.

Los que disfrutan y pisan el acelerador cada vez más

“Necesito ayuda con el vestido. ¿Puedes venir?”

Llevaban un par de meses compartiendo piso, viviendo en habitaciones separadas pero compartiendo cocina, baño y decenas de experiencias. Ella era más joven que él, pero él siempre había sido uno de esos cobardes con huevos de los que tanto me gusta rodearme.

Cuando llegó el whats app, lo pensó dos veces, ¿qué podía significar? Otra persona, habría entrado en la habitación, habría subido la cremallera del vestido y se había despedido con una sonrisa, pensando en lo que podría haber ocurrido.

Pero era el momento de pisar el acelerador.

Iván entró en la habitación y en lugar de subir la cremallera, la bajó del todo. Y esperó un segundo. A continuación, retiró uno de los tirantes. Y esperó. Finalmente, retiró el segundo tirante y el vestido cayó al suelo.

El resto, es para mayores de 18.

Los primeros, viven la vida al límite, poniendo su zona de confort a prueba casi a diario y por puro disfrute. Siempre van más allá y disfrutan de esos momentos de descontrol porque “saben” que nada puede salir mal. Que si fallan, será un aprendizaje.

pisa el acelerador

Esto da muchas ventajas en la vida, porque permite probar nuevos estímulos y nuevas respuestas cada vez, escapando de las conductas conocidas y experimentando nuevas. Ampliando de ese modo el número de posibilidades ante una decisión y convirtiéndose en el elemento más flexible del sistema.

Este tipo de persona valora el aprendizaje por encima del éxito. Son personas que tienden a aprender mucho porque simplemente lo intentan.

Los que sienten pánico y frenan.

Los segundos, viven con miedo a salir de la zona de confort. Prefieren quedarse en ella. Viven en un mundo repetido de rutinas prefabricadas en las que han ido metiéndose, un poco sin darse cuenta.

Si siempre haces lo mismo, ¿qué vas a hacer cuando todo cambie? Click Para Twittear

Casi nunca pisan el acelerador más allá del mínimo para no hacer el ridículo por cobardes. Pero, en las curvas, reducen a segunda por miedo a que el coche pueda terminar volcando.

Así se sienten seguros, sin enfrentar miedos pero sin disfrutar de muchos detalles de la vida.

Se convierten en los elementos más rígidos del sistema. Y cuando el sistema cambia, no saben qué hacer.

Los que sienten pánico y….

Pero te he mentido, existe una tercera categoría. Y, personalmente, formo parte de ella. Son aquellos que sienten pánico y….aceleran.

Hay quién piensa que vivo en la zona de pánico constantemente. Que no sé vivir fuera del fuego sino que necesito quemarme constantemente.

Pero se equivocan, en realidad soy otro “cobarde con huevos”. Tengo miedo a salir demasiado a la zona de pánico pero me empeño en visitarla semanalmente.

Apenas íbamos a 83km/h en una autovía. Nos faltaban 40 para siquiera tocar los límites. Pero el coche temblaba como un submarino a cientos de metros bajo agua. Parecía que, de un momento a otro, una ventana iba a saltar por los aires.

Antes aquella tesitura, Manu ni siquiera se planteaba acelerar un poco más. Pero le insistimos, y le convencimos para alcanzar los 90. Irónicamente, el coche dejó de temblar y todo empezó a sentirse más fluido.

Alcanzamos los 120km/h y el coche no experimentaba ninguna sensación desagradable. Habíamos pasado el muro y nada malo había ocurrido.

 

Decía al principio que cada cual se siente a gusto a una velocidad, pero es una verdad a medias.

Cuando uno sale constantemente de la zona de confort, comprende que los límites que había establecido eran mentales. Que es fácil mejorar las habilidades de conducción para ir cada vez más rápido.

Este tercer tipo de persona siente el pánico, pero se obliga a “sufrir” la adrenalina por unos minutos. No frenan desde el principio ni reducen a segunda en las curvas.

Esos osados, un día comprenden que si antes sentían pánico cuando el coche superaba los 100km/h, ahora lo sienten cuando supera los 120km/h.

Probablemente, muchos de ellos no alcanzarán los 300km/h a los que conducen quienes disfrutan de acelerar, pero puede que algún día conduzcan a 200km/h con la comodidad de quien lo hace a 50Km/h.

Pueden que algún día comprendan que la forma más segura de salir de una curva, es acelerando suavemente.