Las relaciones entre personas son una construcción en constante crecimiento. Cada día que pasa conoces un poquito más a tu mejor amig@, tu novi@ y a todos esos desconocidos que orbitan alrededor de tu vida.

Y un día, por los recovecos de la vida, ocurre algo que no te gusta: te fallan.

La forma de hacerlo puede ser tan diversa que podría escribir un artículo entero enumerando cada una de ella. Pero tú ya las conoces bien.

No perdones nunca una infidelidad

Ayer, hablaba con un amigo(lo llamaremos Emilio José de todos los santos, para mantener el anonimato), que me contaba en torno a su último gran bache en su relación de pareja. ¡Preparen los tambores!

Ella lo ha “engañado” con otro.

Partamos que siempre me ha sonado graciosa la palabra “engañar” acompañada de “con otro”, porque da la sensación de que lo importante está más en el otro que en el engaño.

La pérdida de confianza.

Dice Mago de Oz que el alimento del amor es “la confianza, el respeto y un colchón” y lo considero una máxima inigualable.

Pero, si el problema es la pérdida de confianza, ¿que pasaría si ella la hubiera engañado diciéndole que le gustan las patatas bravas (porque él las adora) pero en realidad las odia? Nada, nadie se escandalizaría por ello.

Aquí el gran problema es el sexo, como si fuera algo completamente distinto y único.

Si esa misma persona, en lugar de acostarse con su novia, hubiera quedado a a tomar café y compartir largas y profundas conversaciones sobre la vida durante meses, nada hubiera ocurrido.

Como si no se pudiera engañar a tu pareja más con una conversación que con un momento de sexo sin sentido.

Y el caso es que, en algún momento, la gran frase lapidaria siempre llega.

– No sé si puedo perdonarla.

Justo es ese el momento en que se evidencia que mi forma de ver el mundo poco tiene que ver con las comunes. Está claro que soy un poco rebelde.

¿Perdonar? ¿Qué sentido tiene eso? ¡Claro que no la puedes perdonar! ¡Ni se te ocurra hacerlo!

No perdones nunca.

Emilio José de todos los santos me miró extrañado. Supongo que no esperaba algo así viniendo de mí.

Perdonar es una estupidez. Uno de los mayores errores a cometer. Perdonar implica dejar de aceptar a la persona que tienes enfrente. ¿Te has planteado qué habrías hecho tú con sus mismas ideas, mismas creencias y mismas situaciones? Probablemente lo mismo. Porque como dice Ender, “cuando conozco a mi enemigo tan bien como para derrotarle, le quiero.”

– La quieres?
– Claro
– ¿Te quiere?
– Claro
– ¿Puedes afirmar con convicción suprema que tú no has hecho nada que haya podido hacerle daño?
– Supongo que no

Perdonar implica asumir que la otra persona se ha equivocado y, de algún modo, confiar en que nunca más va a repetir ese error. Pero un error sienta un precedente que asegura que la persona que lo comete puede repetirlo. Hasta ahí bien, hasta ahí me entiendes y lo compartes pero….¿y si te digo que veo ridículo juzgar a esa persona por ese error?

Cuando tu pareja te decepciona, “engañándote con otro”, lo único que está haciendo es añadir un elemento más a las características de la relación. Ella se ríe de tus chistes, es morena, le gusta jugar a fúbtol y, una vez, te engañó con otro. ¿No parece mucho más ridículo visto así?

Y si una persona suma, mantenla en tu vida. Click Para Twittear

Pero no te equivoques, no estoy diciendo que ignores el engaño, como no estoy diciendo que ignores que un amigo no te preste apoyo cuando más lo necesitas. Te estoy diciendo que mires, de nuevo, el peso que marca la balanza.

Hazme caso, apuesta por el rock & roll

La balanza.

Mystic, un buen amigo de esos que veo menos de lo que me gustaría, me dijo una vez que le gustaba tenerme ahí de vez en cuando porque sumo. Sin más. No estaba diciendo que soy perfecto, ni que nunca lo saco de sus casillas ni que no haya días en que me mandaría a la mierda. Estaba diciendo, simplemente, que sumo. Que aporto a su vida más cosas positivas que negativas.

La balanza de las relaciones

Eso es justamente la balanza.

La balanza es una forma de medir las relaciones interpersonales, poniendo las cosas malas que no te gustan en un lado y las buenas que te encantan en el otro. Cuando la balanza se incline hacia el lado que te encanta, podrás afirmar que esa persona suma. Sin más complicaciones.

Haz lo que te de la gana. Simplemente elige ser feliz, porque en esto no hay manuales. Click Para Twittear

Y si una persona suma, mantenla en tu vida.

Pero hay algo más, una de esas frases que pronuncia a veces Sergio: “Haz lo que te de la gana. Simplemente elige ser feliz, porque en esto no hay manuales.”

¿Que vengo a decir con esto? Mi amigo, al hablar con su padre, madre, amigos y otras gentes, ha recibido cientos de visiones sobre su situación, pero casi todas le decían lo que tenía que hacer, como si pudieran entenderlo o comprender mínimamente cómo se siente.

Yo ya se lo dije, pero se lo repito desde aquí.  Hay quién te dirá que no tiene sentido que vuelvas con ella. Algún otro te dirá que seas justo y le des una segunda oportunidad. Incluso alguno te dirá que te debes un poco de respeto y no puedes permitir algo así.

Hay momentos en la vida en que tienes que tomar una decisión. La decisión entre ser coherente, justo, lógico, orgulloso, inteligente, digno…o feliz. ¿Tú qué eliges? Porque yo te quiero ver feliz.

 

 

¿Te parezco una persona que resta o que suma? Si, para ti, soy de las segundas, te voy a agradecer mucho que compartas éste artículo con tus amigos. Así, tu también inclinarás un poco más la balanza hacia el lado positivo.