Y vivieron felices y comieron perdices para siempre. Lo que no cuentan es que el príncipe era un auténtico capullo arrogante y la princesa una histérica, así que al segundo día se estiraron de los pelos y nunca más supieron nada el uno del otro…

Pero eso es otra historia, hoy vengo a hablar de amor. Realmente lo que me ha motivado a escribir es un post «No me ligues, conquístame». Me ha parecido bastante interesante, curioso y hasta necesario. Sí, es cierto, el mundo no necesita que se lo liguen, el mundo necesita que lo conquisten. Hoy en día ya hay muchos ligones de una noche y pocos conquistadores y conquistadoras pero, ¿qué pasa si no quiero conquistar? ¿Qué pasa si no quiero amar? Creo que todos tenemos épocas, épocas para ligar, épocas para conquistar y épocas para amar. Pero me gustaría hablar sobre esto último, sobre el amor, esa palabra tan bonita y tan preciosa que representa un sentimiento que todo el mundo anhela sentir. Cada cual con palabras más bizarras y más apoteósicas. Y es que creo que la palabra “amor” ya la hemos gastado mucho.

La búsqueda del amor

Pero, y lo vuelvo a preguntar… ¿y si no quiero amar?

Desde pequeñitos nos inculcan esa idea de las parejas, del amor eterno, de la felicidad al lado de esa persona tan especial. Y lo más interesante es que nos inculcan una necesidad de buscar a alguien. Una necesidad de que si no encuentras a ese príncipe azul, esa media naranja no serás completo.

Debes buscar a alguien que te complemente.

Y sí, ya sé lo que me vas a decir, es que como tú no te has enamorado de alguien no sabes que es eso; si bueno… muy bien.

Pero ¿por qué esa visión tan desesperada por buscar a alguien?

Entiendo que todos deseamos ser queridos y amados, todos queremos a alguien especial a nuestro lado. Es bonito contar con alguien, sentirse querido.

Parece que estemos en una carrera desenfrenada de los 100 metros lisos desesperados por encontrar a ese alguien.

En las redes sociales aparecen un montón de escritos de amor, de esa ente tan especial que conseguirá que te realices, que aparece a tu lado cada mañana cuando despiertas y te ahoga en un tsunami de besos y pasiones erizantes, de vuestras miradas cómplices, de chispas, de fuegos que ahogan y aguas que queman pero…

La confusión de los sentimientos

Lo que vengo a decir es que creo que hemos manoseado demasiado la palabra amor, poniendo miles de significados que quizás en el fondo no eran. Creo que en esa carrera desesperada por encontrar a ese alguien especial llamábamos amor a cualquier cosa. Creo que no nos aclarábamos con nuestros propios sentimientos, y confundíamos muchos términos.

Amor, lujuria, ambición, atracción, deseo, necesidad… 

Quizás en esa confusión hemos perdido el rumbo.

¿Nos podemos enamorar de cualquier persona?

Siempre he creído que las aventuras amorosas suceden por un cúmulo de circunstancias. Pequeñas casualidades planeadas por parte de ellas, por parte de ellos. Y es que, al final, nos enamoramos de las personas que están ahí. No te enamoras de un hombre súper divertido que vive a dos mil kilómetros de ti, ni de una chica que resulta ser tu alma gemela de Australia, te enamoras de gente que conoces, con personas que hay a tu alrededor, con la gente que te relacionas. Pero más aun, nos enamoramos de las personas con las que conectamos. Es absurdo pensar que entre todos los millones de individuos que hay en el mundo, solo hay uno predestinado a amarte para siempre, en la salud y en la enfermedad. Creo que sentimos amor por aquellas personas con las que tenemos ese «feeling».

El amor perfecto

¿Se puede conectar con cualquiera?

Hace unos meses en la red se hizo eco un estudio de hace muchos años de 36 preguntas que hacía de catalizador en los procesos de conectar con las personas. El caso es que estas 36 preguntas, que también sirven para conocerse a uno mismo, vienen muy bien como ejercicio de empatía y como ejercicio para descubrir a otras personas y como dijo Ender «…cuando entiendes a tu enemigo no puedes no enamorarte de él…». No estoy llamando a tu pareja enemigo, pero cuando entiendes a alguien no puedes no enamorarte de esa persona (si realmente lo entiendes).

Si no conectas… ¿te puedes enamorar?

Dímelo tú. Puede venir la chica más impactante de todas ahora mismo, y efectivamente, puede haber atracción. Pero eso no es amor. Por tanto, en algún momento las dos personas tienen que querer abrirse, querer desvelar sus personalidades, sus deseos, sus miedos, sus fantasías… querer enamorarse.

¿Nos enamoramos?

En mi opinión el tema de enamorarse o no es una idea social más que una realidad. Creo que es un producto y nosotros necesitamos consumirlo como una píldora mágica, porque si no, no somos como todos y vamos a contracorriente. Entiendo perfectamente que puedas encontrar a una persona especial que te conquiste, que rompa tus esquemas de arriba abajo. Y es bonito, pero pensar que todos lo necesitamos como el aire que respiras, tal vez es algo exagerado. Como ya he dicho antes, creo que experimentamos una gama enorme de sentimientos y emociones y no todos necesariamente tienen que ser amor. Y no es malo experimentar toda esa gama de emociones.: no es malo sentir lujuria por alguien, no es malo sentir deseo, sentir cariño, sentir admiración, querer tener sexo sin mas o simplemente… Y al final todo es amor, con alguna connotación diferente.

El problema no es que la palabra amor tenga diferentes connotaciones para cada uno de nosotros, el problema es que creo que muchas veces la usamos muy a la ligera, sin darnos cuenta nosotros lo que realmente sentimos y sin que la otra persona entienda lo que realmente sentimos por ella. Y una de las cosas que más confundimos, no la única, es el cariño.

El roce hace el cariño.

Creo que a veces simplemente necesitamos cariño y de alguna forma camuflamos esa necesidad en forma de pareja, en forma de amor.

Amor vs Cariño

Todos queremos cariño: es algo bueno y necesario, comemos cariño. Llamadme loco pero siempre he creído que si el alimento es la base para que funcione nuestro cuerpo, el cariño es la base para que funcione nuestra alma.

Hace ya algunos años conocí a una chica que me llamó la atención. Tras algunos encuentros con intercambios de ideas muy molones, un día acabé en su casa. Era un piso de estudiantes que compartía con más gente. La cuestión es que entre la magia y la música zen de fondo ella acabó tumbada encima mio. Mi miraba con ojos gigantes buscando algo que aun no entendía y tras un buen rato me pregunta:

¿Si dejo a _ _ _ _ _ _, sales conmigo?

Esa pregunta me marcó. Pero lo curioso de la historia no es la historia en sí, sino que nos ha pasado a más de uno en mi círculo de amigos. No creo que todos hayamos coincidido con la misma chica, así que he de suponer que esto es algo que pasa. Esa chica no buscaba amor, buscaba cariño, buscaba aventuras, experiencias o quizás simplemente le vendría bien leer algo sobre la poligamia, pero aun así… ¿buscamos tanto ese supuesto amor, como para engañar a los demás o para jugar con las relaciones de una forma tan simple?

Príncipes azules y medias naranjas…

Creo que he cambiado a lo largo de los años, en parte gracias a las personas que he ido conociendo y en la otra parte a las relaciones que he tenido. No te diría que ahora lo sé todo sobre el amor, pero sé más que hace algunos años. Lo que me hace pensar es que tal vez necesitemos algún kilo de medias naranjas para estar preparados para ese supuesto amor. Has tenido que probar muchos sapos antes de encontrar a alguien especial, y no solo eso, creo que has tenido que probar muchos sapos antes de ser tú alguien especial.Y sí, ya sé que hay ejemplos en el mundo de personas que a la primera se han enamorado y han vivido felices para siempre pero lo cierto es que estos ejemplos no abundan.

Desde mi humilde opinión nuestras emociones van fluctuando arriba y abajo y con esa fluctuación nuestras necesidades también varían. Quizás esta noche me apetece sexo salvaje sin recordarme de nada, pero puede que mañana me apetezca conocer a alguien a quien recordad para el resto de mi vida. Claro que esta idea parece que al resto del mundo no le sienta muy bien.

Creo que tenemos que ser sinceros (y esto es algo de lo que ya hablaré) con nosotros mismos y aceptar que no siempre queremos conquistar y no siempre queremos ligar y que tal vez, y solo tal vez, ahora mismo no estemos preparados para amar.

Puede que simplemente no estemos preparados.

No te puedo decir las claves o los trucos para crear ese amor, te puedo decir mi humilde opinión, y mi humilde opinión es simplemente ser sincero contigo mismo, aceptar lo que quieres ahora mismo porque tal vez solo necesites a un compañero de viaje con el que compartir experiencias y después quien sabe, igual surge el amor.

 

¿Qué es para mi el amor?

Para mi el amor es compartir. Ni más ni menos. Sueños, aventuras, experiencias, ideas, aprendizajes, emociones, ilusiones.

Sin ataduras, sin reglas, sin prejuicios.

Una vez Javier Santoro, en una charla a la que fui, recitó un fragmento de un poema vasco que me apetece compartir con vosotros sobre pájaros…

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro.