Y vamos con la otra cara de la moneda. En el anterior artículo te mostré el camino para ser Hulk. Unas cuantas píldoras para perder el control. Y de vez en cuando está bien. Eso de dejarse llevar a ver qué pasa. Siempre y cuando no nos afecte para mal. Ni a nosotros ni al mundo que nos rodea. Recuerda. Hay que ser ecológico.

 

Domina y vencerás.

Identificar y entender tus propios estados de ánimo. Esa es la esencia de la esencia de la inteligencia emocional. Reconocer cuando y por qué estás triste, por ponerte un ejemplo. Y sobre todo, actuar sobre la causa, y no los síntomas. Eso es algo muy clave. Pero no todo va a ser bonito. Y por supuesto, nadie es infalible. Habrán ocasiones en las que de manera inevitable, notarás que estás a punto de caer en un estado emocional negativo. Por suerte, dispones de una serie de técnicas para hacer que la cosa no vaya a más:

Closeup sad young man with worried stressed face expression and brain melting into lines question marks. Obsessive compulsive, adhd, anxiety disorders

 

Haz un desvío de atención. Muy útil especialmente cuando no se dispone de mucho tiempo. De esas veces que ves que se te va de las manos. Una situación así podría darse mientras conduces. Vas tan tranquilo por tu carril y de la nada te aparece un coche. Se ha cambiado de carril pensando que iba él sólo por la carretera. Seguramente eso no te haga ningún tipo de gracia. Y te entren ganas de maldecir al conductor. Pues en vez de eso, coge un desvío. Pero atención. Enfoca tu mente hacia otro tema. Canta la canción que está sonando. Evitarás que la emoción coja más intensidad.

Recuerda tus logros y éxitos. Una de las estrategias más efectivas es la reafirmación. Consiste en gestionar tus sentimientos pensando en lo que te ha provocado esa emoción. Intentando reducir cada vez más el significado negativo. Lo conseguirás recordando tus virtudes y puntos fuertes. Un ejemplo: es un día cualquiera de gimnasio. Has intentado hacer 20 dominadas, pero sólo has logrado 17. En vez de seguir el camino hacia el enfado, haz un alto. Y piensa en todas aquellas veces que sí has logrado las repeticiones que te habías propuesto.

Escribe sobre tus emociones. Por propia experiencia, puedo asegurarte que funciona. La lectura expresiva puede ayudarte a reducir la frecuencia de los pensamientos desagradables. Escribe sobre tus pensamientos y sentimientos más profundos. Desahógate plasmando con tinta todo lo que pasa por tu cabeza. Piensa que se lo estás contando a tu mejor amigo. O ambiéntate con una música de lo más relajante. Puede que entres en un estado de flujo. Y cómo consecuencia, dejes salir pensamientos de los que ni siquiera eras consciente. Es algo mágico.

Medita. Entre los muchos beneficios que tiene meditar, yo destacaría uno. Disminuye el nivel de activación de la amígdala. Eso quiere decir que serás más capaz de mantener a raya los pensamientos negativos. Y no sólo mientras meditas, sino también a largo plazo. También es muy útil para disminuir el nivel de ansiedad. Así que te invito a coger el hábito de meditar y respirar de forma correcta. Te ayudará a reducir la intensidad de las emociones negativas cuando te hagan una visita.

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Repón combustible. Debes saber que el autocontrol consume glucosa. Increíble pero es así. Es cómo si corrieras una carrera. Al terminarla, no estás preparado para realizar otra, ¿verdad? Pues con esto pasa lo mismo. Si te has enfrentado a una situación tensa, evita otra. Hasta que te hayas repuesto. Sino, lo más probable es que caigas y se te vaya todo de las manos. Algo muy interesante es saber detectar cuando estás bajo de energía. Prestarás más atención y evitarás situaciones con exigencia emocional hasta que te recuperes.

Y sobre todo, encuentra el motivo de tus emociones. La clave de todo. No se trata de una lucha. Yo vs mis emociones. Se trata de que las reconozcas y sepas por qué ocurren. Nada mejor que un ejemplo. “Siento que la envidia me corroe. Sé que no es bueno, pero es así. A Julio le salen perfectos los giros, y yo, sólo con hacer uno, me mareo” En este caso he reconocido la emoción y el por qué la siento. Muchas veces le echamos la culpa a los demás por sentirnos de tal o cual forma. Y no analizamos la verdadera causa. El origen de dicha emoción nace de nosotros. De nadie más.

Así que ya sabes. Ves probando. A ver cual de todas te resulta más efectiva. Puede que más de un conductor se quede con las ganas de discutir contigo. Una lástima. ¡Gracias por leernos!