A todos nos gusta brillar. De una manera u otra. Pero nos mola. Con brillar me refiero a destacar. En cuantos más aspectos de la vida, mejor. A veces es nuestro ego el que nos invita a mejorar. Con un oscuro transfondo, claro. El de estar por encima de los demás cómo necesidad para ser feliz. Para mí, ese es un enfoque absolutamente erróneo. Ir por la vida compitiendo por ser el mejor no trae nada bueno.

Por eso hoy te traigo 4 estrategias para que recorrer tu camino hacia tus objetivos, sea más estimulante. Estrategias que sacarán en ti ese potencial oculto. Y que te ayudarán a que tu energía haga combustión y seas una llama. De esas que brilla de la ostia.

llama

Diseña tu propio juego.

Competir para superar a otros. Qué forma más errónea de subir la autoestima. Esta estrategia es la única que nos han enseñado. Y para mí no puede estar más equivocada. Das todo el poder a tu ego. Y pones tu valía en manos de algo que no depende de ti. ¿Te sientes mejor por levantar más peso que tu amigo? Pues seguramente el cachas que acaba de entrar levante el doble que tú. Entonces, lo ves y enseguida te desmoronas. Esa estrategia no es sostenible.

Lo que te propongo es crear tu propia categoría. Con tus propias normas. Y que tenga cómo único fin el superarte a ti mismo. Competirás para convertirte en tu mejor versión. Eso suena genial, ¿verdad? Y si ya bautizas esa categoría con un nombre que te motiva, mejor que mejor. Así que te invito a dejar de gastar energía en competiciones absurdas. Inviértela en ser un Súper tú.

La nueva forma de compararte con otros.

¿Qué sueles buscar cuando te comparas con alguien? Puede que no hayas reparado nunca en esto. La mayoría de veces, lo haces para cambiar tu estado emocional. Te propongo algo distinto. Examina qué es lo que te ha llamado la atención de esa persona para querer comparte. Una vez identificado, pregúntate qué hay detrás de todo eso.

Yerai llevaba más de un mes intentando hacer un muscle up. Intento tras intento, se quedaba en las puertas de conseguirlo. Hasta que un día empleó la estrategia que te estoy contando. Fue al parque y vio a unos chicos bastante experimentados en las barras. Hacían muscle ups cómo si la gravedad no existiera para ellos. Se acercó y observó su técnica para realizar el ejercicio. Y sí, se comparó. Pero para ver qué podía mejorar a la hora de intentarlo de nuevo. A las dos semanas, nuestro amigo Yerai, consiguió sacarse la espinita.

 

Acepta que tu cerebro tiene un límite.

Eso de que el conocimiento no ocupa lugar está pasado de moda. Este dicho, cuando tener un libro era un privilegio, tenía sentido. En esa época, no se disponía de tanta información para colmar tu cerebro. Hoy en día ha dejado de tener sentido. Nos enfrentamos al problema de saturación por información. Existen estudios que demuestran que a cierta edad ya no se puede aprender más. No sin antes vaciar un poco nuestro cerebro. Es decir, desaprender.

Lo que hacemos es reemplazar unos conocimientos por otros. Si lo piensas detenidamente, esto da sentido a muchas cosas. Entre ellas, el por qué a la gente mayor le cuesta tanto aprender algo nuevo. Su cerebro está lleno de viejos conocimientos. Así que lo mejor es tener en cuenta la calidad de la información. No la cantidad. Aprende a desechar basura informativa.

Modo desconexión.

Cómo cuando Frodo se pone el anillo. Así es cómo me siento cuando pongo el móvil en modo avión. Libre. Invisible. Pues no te digo nada cuando decides poner no tu móvil, sino tu propia vida. Puedes hacerte igual que el pequeño hobbit. Quitarte del alcance de los malos que no quieren que cumplan tus objetivos. Cambia los orcos por el Whatsapp, o los huargos por esas ganas de jugar a la Play. Cuando te propones estar en modo desconexión, nada puede desviarte de tu meta.

Ya sea esta estudiar el tema 3 de historia o la lección 21 del curso de italiano. Si ves que aun estando en modo invisible estás a punto de caer en la tentación, hazte la siguiente pregunta: ¿Me acordaré de esto dentro de tres meses? Probablemente no te acuerdes de que mataste a balazos a ese bicho con el mando tu consola. Pero, ¿Quién te dice a ti que no necesites tirar de italiano una noche de verano?

 

Sé perezoso.

Lo sé. Algo te ha chirriado al leer el enunciado. Pero tranquilo, que tiene una explicación. Todos somos, en mayor o menor medida algo perezosos. Y la mayoría de veces juega en nuestra contra. O mejor dicho. La ponemos en nuestra contra. Cómo dice el refrán, si no puedes con el enemigo, únete a él. En otras palabras. Sabiendo el poder que tiene la pereza, úsala para evitar hábitos que no te aportan nada. Imagina algo que sabes que te sabotea. Una vez lo tengas claro, hazlo aburrido.

Cuando tengas clara la rutina de cómo hacerlo, puedes convertirlo en un hábito. Yo mismo por ejemplo, tengo la manía de desviarme cada vez que tengo que escribir. Consulto cosas en internet que nada tienen que ver con lo que quiero contar. Pues cada vez que me de cuenta de que me voy a desviar, llamadita a la pereza. Puede que así no me arriesgue a acabar el artículo casi sobre la bocina.

 

Bueno, ya sabes cómo llegar a ser la próxima antorcha humana. Estate alerta por si los X-Men tienen alguna vacante. Nunca se sabe. Puede que ese día no llegue. Pero al menos, usando estas estrategias, habrás logrado muchas de las metas que te habías propuesto. ¡Gracias por leernos!