Pongámonos serios por un momento. Ya está bien de tanto progresismo y queda bien para intentar encajar. Basta ya de tanta aceptación social cínica. Basta ya de ser borreguitos unos de otros. Porque yo te pregunto, realmente, ¿eres quién quieres ser o simplemente una versión que los demás aceptan de ti? Date permiso para hacer lo que quieras y EMPIEZA A SER QUIÉN ERES REALMENTE.

 La aceptación social.

No, la aceptación social no es mala. No nos equivoquemos. El pretender formar parte de un grupo ha sido uno de los pasos que ha hecho que avancemos como sociedad. El problema de la aceptación social es cuando nos convertimos en corderitos de ella. Cuando pretendemos ser otras personas por el miedo al qué dirán o por el “así es como tiene que ser”.

La publicidad nos vende prototipos de hombres y mujeres y nos tragamos que así es cómo tenemos que ser. Nos vende cómo tenemos que vestir, cómo nos tenemos que comportar y hasta cómo tenemos que pensar. Y no me vengas con que tú eres tan únic@ y tan especial que no te dejas manipular por esas cosas porque será mentira y al únic@ a quien estarás engañando es a ti mism@.

La validación externa.

Este efecto de la búsqueda constante de aceptación social ha creado que personas, (quién más quien menos), tengan una validación externa de cojones. ¿cómo sería tu vida si todo lo que hicieras lo tuviese que aprobar alguien ajeno a ti?

No te creas que es poco común. Dejamos de hacer esto o aquello por miedo a que digan algo de nosotros. Nos vestimos de una forma no vaya ser que piensen mal de nosotros. Protegemos eso que algunos llaman “reputación” como si fuese el bien más preciado de la tierra.

Y sí, quien más quien menos pero todos tenemos algo de validación externa. Tú también y yo también. No pasa nada, lo importante no es tener o no tener, sino la intensidad. (Una taza de café no es mala, 5 litros, sí.)

Copias de copias de otras copias.

Y esa validación externa y esa búsqueda de aceptación social, como ya he dicho antes, nos hace querer vivir la vida de otros. ¿Por qué sino tanto éxito de esos reality shows y esa prensa rosa?
Buscamos la mierda de los demás e idealizamos a gente que ni conocemos. Queremos ser como Brad Pitt o Angelina Jolie. O tal vez Cristiano Ronaldo, Beckham. Da igual, al final soñamos tanto con querer vivir la vida de los demás que olvidamos que tenemos nuestra propia vida.

Y cuidado, no te digo que no tengas ídolos. Es bueno tener ídolos. Siempre me ha gustado la frase de “Ten ídolos hasta convertirte en uno.” Pero una cosa es valorar las cualidades de una persona porque ha logrado algo en su vida y otra es seguir los gustos de los demás por simple corriente. Aunque, al final, a todos nos atrapa esa corriente por la inmensa presión de información a la que estamos sometidos.

Salirse de la norma.

Como acabamos siendo pequeñas copias de lo que debería ser nos cuesta un montón aceptar y gestionar ciertas situaciones no normales. Porque la vida no es como una película de Hollywood. No es tan simple ni tan romántica. Muchas veces los protagonistas no se enamoran, ni la mejor solución a un problema con tu jefe es darle una paliza de muerte.

Empieza a ser quién eres realmente.

La vida es un pelín más compleja y el salirse de la normal está penalizado muchas veces con, en primer lugar nuestra propia avalancha de pensamientos de “qué dirán” y en segundo lugar, esa presión social, esas miradas, esas caras, esas… lo que sea.

¿Vas a ser quien quieres ser?

Pero después de todo este despilfarro de palabras, lo que me pregunto es… ¿vas a ser quien quieres ser? ¿vas a darte permiso para actuar? ¿empezarás a juzgarte tú mismo según tus propios criterios?

Perfectamente puedes guiarte por los criterios de los demás. No hay ningún problema. Mi intención con estas letras no era animarte a tomar las riendas de tu vida sino más bien a que te dieras cuenta de que todos queremos ser aceptados socialmente. De que absolutamente todos acabamos con el “qué dirán” en algún momento en nuestra cabeza dando vueltas. Y que a todos nos importa eso.

La cuestión es ¿qué vas hacer con ello ahora que lo sabes?