Será por el efecto Hollywood, Daddy Yankee o 50Cent o quizás por alguna extraña conspiración global pero al final nos pasamos la vida siendo otros. La fantasía de la tele. Las vidas millonarias de Babverly Hills. Soñamos con la vida que nos muestran. Vidas de pasarela vendidas en un frasco de perfume a 100 euros la dosis. Y así acabamos viviendo para los demás…

Te pasas la vida siendo otro…

El cesped del vecino siempre está más verde. Su coche siempre es mejor. Sus logros y triunfos son mayores. Sus habilidades… etc, etc, etc… Te pasas la vida deseando ser otra persona. Ser ese anuncio de la tele, esa estrella de rock o ese prota de la peli que te gusta tanto.

Ser más seguro, más atrevido. Pensar menos. Actuar más. Ser más guapo. Estar más en forma. Tal vez directamente tener la vida de Brad Pitt o Hugh Hefner… pero…

¿Quién eres?

Si tú. ¿Quien eres? De verdad… ¿quién eres? Has venido aquí a leerme, a perder tu tiempo entre mis letras. ¿Eres la foto que publicas en facebook? ¿O tal vez eres el filtro de instagram? ¿La cuenta de tinder? ¿Quién eres de todos esos?

Te pasas la vida retocando la foto de perfil, retocando tus datos. Quitándote el grano de la frente. Poniéndote increíblemente sexy con tal de que los demás tengan una opinión de ti. Con tal de que aquel, aquella piense bien de ti.

La sociedad del qué dirán…

Te has vuelto tan adicto a la opinión de los demás que no puedes ser tú mismo. Te has vuelto tan adicto de esas miradas acusadoras, de los susurros y los prejuicios. De los me gusta en facebook. Del número de amigos. De los comentarios del instagram.

¿Cuando fue la última vez que te mostraste tal y como eres realmente?

¿Y la última vez que hiciste lo que querías?

¿Alguna vez en tu vida no te ha importado el famoso qué dirán?

Todos somos iguales…

En mayor o menor medida a todos nos importa lo que piensen de nosotros. Por muy buen auto concepto que tengas, si cientas de personas vienen a decirte que eres lo peor que les ha pasado en la vida, sufrirás. Pero los hay más o menos adictos. El problema radica cuando tu valor se basa en los me gusta del facebook. Y créeme, hemos creado una sociedad adicta al like. Ahora importa mucho más una opinión cibernética que toda la realidad del mundo.

Deja de vivir para los demás YA

Es el mismo efecto que el whatsapp. Adicción al número de contactos que nos hablan. A la vibración de los mensajitos. Adicción al mundo cibernético. Adicción a vivir para los demás.

Deja de pensar en los demás…

Hemos acabado centrando la vida en la mente de los demás. ¿Crees que vas a poder caerle bien a todo el mundo? ¿Crees que vas a poder controlar lo que dirán todos?

Vas a caer mal. Vas a caer muy mal. Y cada vez que te comportes como realmente eres. Como realmente te gusta comportarte vas a caer peor. Cada vez que te transformes en ese ser que hace lo que quiere vas a ser el centro de todo.

Y lo vas hacer por el simple hecho de que los demás no se atreven a ser tal como son. Los demás se atreven a ser como les han dicho que tienen que ser. Se atreven a ser el filtro de instagram. Se atreven a ser normales. A dar la opinión correcta. Vestir de la forma en la que es correcto vestirse. Actuar como hay que actuar…

¿Quién eres realmente?

 ¿Realmente eres la mezcla de todas esas cosas que haces para agradar a los demás? O quizás eres algo más…

Quizás eres algo que aun nos ha podido descubrir. Algo que no te has dado permiso a descubrir.

Deja de limitarte y date permiso a ser realmente quien eres. Créeme, puede que empieces a descubrir facetas de ti que ni te habías imaginado. Definiciones de ti que no tenías ni idea que estaban ahí.

Lo que te quiero decir es que si vives para gustar a los demás te limitas. Si basas tu valor como persona en los likes te limitas. Estás condenado a vivir bajo el yugo de la opinión de montones de personas cibernéticas. Peronas que no dejan que evoluciones.

Deja de fingir…

Prueba a ser realmente quien eres. Prueba dejar de estar sujeto a la opinión de los demás. Deja de darle tantas vueltas a tu coco. Solo tienes que desactivar la máquina un tiempo. ¿Un día? ¿Serás capaz?…