Hay pelis buenas y pelis malas. Pelis de acción, de terror, de comedia. Hay algunas que son de aventuras. Unas te hacen llorar y otras reír. Hay algunas que te hacen mantenerte en suspense durante horas. Y otras que están plagadas de topicazos. Pero lo que tienen todas, absolutamente todas las películas son TOMAS FALSAS. Por tanto a partir de ahora… deja de ser tan serio y haz mas TOMAS FALSAS

La vida es demasiado seria

                  Hace ya algunos años. Bastantes años. Cuando yo medía la mitad de lo que mido ahora. Un verano después del típico curso de colegio. Unos amigos y yo decidimos grabar una «película». Iba a ser un best seller, de hecho ya teníamos el contrato firmado con Spielberg. Teníamos un guión, improvisado. Unas cuantas cámaras de la mejor calidad, una de segunda mano. Y un reparto que ni el de Juego de Tronos, nosotros. Y así, con todo este material de primera categoría comenzó oficialmente la grabación de «Colega, ¿donde está mi bici?

Por desgracia, los archivos se han perdido. Pero lo que sí quedan, aparte de los recuerdos, son algunas tomas falsas.

La vida es demasiado seria. ¿No te parece? Seria y perfecta. O al menos eso es lo que todo el mundo quiere. Y admítelo, tú también lo quieres. Quieres que sea perfecta. Un guión perfecto. Dirigida al mejor destino y resultado. Con unos retoques de lo más fascinantes. Efectos especiales bestiales. Con los mejores actores de por medio. Un óscar de vida.

Por eso tantas personas se pasan horas y horas ensayando cómo van a decir esto o aquello. Por eso planean y maquinan sus vidas. Una cita perfecta. Las claves de una entrevista de trabajo. La forma de vestir para que estos o aquellos piensen lo otro de mi. Y otros incluso son capaces de anticipar qué van hacer de aquí a 20 años.

Pero por suerte o por desgracia…

Los planes nunca salen bien

Quizás es que seré un fracaso como teórico pero nunca me ha salido un plan como yo esperaba. Es más, los días que he planeado salir a correr a la calle llovía. Por eso he aprendido que más que planificar tu futuro, date la oportunidad de improvisar tu presente.

«Yo no sé vivir, estoy improvisando. Kase O» Click Para Twittear

Y es que al final nos engañamos a nosotros mismos queriendo montar una vida perfecta de aquí en adelante. Tendré un novio perfecto, un perrito perfecto y 4 hijos precisos de cada color. Pero la vida da demasiados vuelcos en un solo día, imagínate en 20 años. Por eso desde aquí te invito a implantar en tu vida…

TOMAS FALSAS

La vida tiene que tener tomas falsas. Imagínate el Señor de los anillos grabada de tirón. Sin realizar varias tomas. Los actores muchas veces no sabrían cómo queda mejor la actuación. Cómo sacar más jugo a sus personajes. La película sería un desastre. Aparte de que no sería nada divertida.

old film projector with dramatic lighting

Y por otro lado, imagínate las tomas falsas de tus películas favoritas, tienen que ser una pasada. Quizás incluso mejor que la propia película.

¿Se puede tener tomas falsas en la vida?

¿Crees que puedes ser perfecto en tu vida a la primera? ¿Dar lo mejor en cada momento? Las tomas falsas hacen que cada vez seas mejor en aquello que haces. Te da experiencia. Hace que crezcas como persona. Te permite aprender.

Si solo te quedas con la visión «perfecta» del mundo te perderás mucho de la vida, ¿no crees?

Contestando a la gran pregunta. Sí, se puede tener tomas falsas en la vida. ¿Cómo? Dándote permiso a fallar. Aceptando que no eres perfecto. Tienes deseos, creencias, emociones que a veces juegan buenas o malas pasadas.

Si pretendes grabar una vida impoluta de grandes éxitos y triunfos eres una persona muy ambiciosa y te animo a ello. Pero por experiencia propia, el peor de los fracasos puede acabar siendo el mayor de los éxitos. 

Luces… Cámara… Acción…

¿Y cómo permitirte hacer errores? Nos han educado en la cultura de la perfección. Si aciertas ganas y si fallas pierdes. Desde el colegio tenemos ese sistema. Quizás por eso ahora tenemos tanto miedo a fracasar. Y por eso quizás el vivir con tomas falsas parece una idea totalmente descabellada. La única forma de vivir aceptando los fracasos constantemente es dándote cuente de que aquello que tú llamas fracaso no existe.

Que las posibles consecuencias de los fracasos están muchas veces en tu mente.

No somos perfectos, vivimos como sabemos. Desde aquí te invito a fracasar unas cuantas veces porque al final siempre se recuerdan más las tomas falsas que los grandes triunfos.