En el artículo anterior te  mostré 2 formas sencillas de alejarte de los pensamientos negativos. Y te prometí un tercer ejercicio basado en las prácticas de PNL. Como lo prometido es deuda, allá vamos.

3. Ejercico Asociación-Disociación de la PNL

El tercer secreto es, sin duda, el más complicado de explicar. Es una práctica muy potente que enseña la PNL. Se trata de la asociación-disociación.

Asociar – disociar

Imagínate tu película favorita, vista desde una sala inmensa de cine. Estás en  primera fila y disfrutas de cada pequeña escena como si fuera parte de ti.

disociate-de-los-problemas

Ahora quiero que entres dentro de la pantalla, que te acerques cada vez más al personaje principal de la película. Hasta convertirte en él(o ella). Quiero que veas a través de sus ojos, que escuches a través de sus oídos y que sientas a través de su piel. Piensa como lo haría él, actúa como lo haría él. Se él.

¿Notas alguna diferencia respecto a verlo desde la butaca? Lo normal es que hayas intensificado las emociones, hasta sentir el vértigo, el miedo o lo que sea que estaba sintiendo el personaje.

Cuando estabas en la butaca, viendo la imágen desde fuera, te encontrabas en un estado disociado. Sin embargo, al entrar dentro del personaje y empezar a vivir la aventura desde sus sentidos, te encontrabas en un estado asociado.

Pero, por si no te has decidido a seguir las instrucciones, te dejo un vídeo que te ayudará a entender mejor las diferencias.

 

Supongo que lo que te estarás preguntando ahora es: “vale, ¿y para qué me sirve?”.

Bueno, o igual ya has entendido que para alejarte de un problema, o de un recuerdo doloroso…una opción interesante es disociarte de él.

Disóciate de los problemas

Siempre me ha parecido muy irónico que cuando preguntas a una persona sobre sus recuerdos desagradables, tienden a vivirlos asociados. Cada vez que los traen de sus memoria, vuelven a vivir la ansiedad, el miedo, el dolor como la primera vez.

De esa forma, resulta complicado obtener un valor positivo del recuerdo, porque las emociones se adueñan de toda la lógica.

Mi propuesta es sencilla:

  1. Toma un recuerdo desagradable(empieza por uno sencillito) y traelo de tu memoria.
  2. Fíjate si, en el recuerdo, estás asociado. Es decir, fíjate si ves las imágenes desde tus ojos, oyes los sonidos desde tus oídos y sientes las sensaciones de tu piel.
  3. Si es así, disociate. Pon todo el recuerdo en una pantalla de cine y obsérvalo desde la primera butaca. Después, desde la butaca de la quinta fila. Y después, desde la última fila.
  4. Y cuéntame el resultado.

Lo normal es que se reduzcan considerablemente las emociones vividas y puedas ver el recuerdo desde una perspectiva mucho más constructiva. Hasta el punto de poder obtener una enseñanza, una aprendizaje de esa situación. Hasta poder obtener su intención positiva. Aunque, éste, es otro cantar.

No dejes de sentir

Pero ten cuidado. He conocido varias personas que se han acostumbrado tanto a disociarse de sus problemas que han dejado de sentir también los placeres. Me resulta muy positivo alejarme de las emociones  negativas, pero alejarme de las positivas…eso no. A los placeres hay que asociarse.

Asóciate a los placeres

¿Recuerdas aquél momento brutal de llegada a la meta en tu primera 10k?, ¿la escapada ciclista con amigos? ¿Recuerdas aquella aventura surfista que te marcaste una tarde de verano y que disfrutaste una barbaridad?, ¿tus locuras de juventud saltando de tejado en tejado?, ¿aquél día que sobreviviste a un apocalipsis zombie? A todo eso, asóciate. Vívelo intensamente una y otra vez y disfrútalo tantas veces como quieras. O mejor aún. Empieza a vivir nuevos placeres.