Continuamos con la saga de artículos sobre inteligencia emocional. Hoy voy a hablarte de un apartado que corresponde a uno de sus 5 pilares, las habilidades sociales.

Estoy seguro de que más de una vez has pasado por la siguiente situación: te has dado cuenta de que alguien ha hecho algo que te ha parecido ofensivo hacia tu persona. Se lo has hecho saber, y a raíz de tu contestación, la cosa se ha puesto tensa. Probablemente por la agresividad de tu mensaje. O puede que te haya ocurrido algo peor. No has hecho absolutamente nada. Y sientes que algo dentro de ti no va bien. De alguna manera, te has traicionado.

Por suerte, existe un término medio. Una alternativa más atractiva que te hará conseguir tus objetivos a la hora de comunicarte. Y lo mejor de todo es que nadie sufrirá daños colaterales. Ni la gente con la que te comuniques, ni tú mismo.

El arma infalible.

Coge la brocha y dale unas pinceladas de asertividad a tus mensajes.Darás una vuelta de tuerca a tu comunicación. De esta forma, defender tus derechos, expresar tus opiniones y realizar peticiones te resultará más fácil y efectivo. Y lo mejor de todo, te hará ser mas honesto casi sin quererlo. Deja la agresividad en un cajón de tu armario. Coge la pasividad y mándala a paseo. Es hora de respetar a los demás, respetando a la vez tus propias necesidades. ¿Cómo suena eso de bien, eh? Pero claro, eso no es de hoy para mañana. Práctica, práctica y más práctica. Y disfrutar del proceso.

¿Para qué ser asertivo?

Quieres más, lo sé. Más motivos por los que practicar. Esto es lo que puede pasar si te animas a probar:

-Podrás dar tu opinión, hacer una petición o pedir un favor sin sentir que estás pidiendo que te perdonen la vida.

-Tendrás más habilidad a la hora de negarte a realizar una petición.

-Serás capaz de mostrar tus emociones positivas y hacer cumplidos de manera honesta y natural.

-Cuestionarás autoridades sin parecer arrogante.

-Aumentará tu habilidad a la hora de conversar.

-Desarrollarás algo tan esencial como la empatía.

asertivo

 

Que empiece la revolución.

Cómo he dicho antes, es un arma infalible. Pero siempre que el objetivo dependa de ti. ¿Depende de ti expresarle a esa persona lo que te hace sentir? Pues si. Pero…¿De quién depende cómo va a reaccionar? Lo has adivinado. De ti, desde luego que no. Dicho esto, pasemos a la acción. Ahí van unas cuantas claves para ir de asertivo por la vida:

Reencuadra tus pensamientos. Al empezar a recorrer el camino hacia la asertividad habrá resistencia. Se manifestará en forma de pensamientos negativos. Sustitúyelos por otros que te hagan sentir mejor.  De esta manera, irás adquiriendo una nueva creencia. La creencia de que tienes derecho a expresar tus sentimientos e ideas. No puedes cambiar tus emociones, pero sí elegir cómo interpretarlas. Y qué mejor que hacerlo a tu favor.

Acepta que la gente no tiene superpoderes. Al igual que tú, nadie puede leer la mente. A no ser que seas el profesor Xavier de los X-Men. Tu jefe, por mucho que sepa que tu sueldo es poco menos que ridículo, no sabe que quieres un aumento. O esa chica. Quizá lo mejor será que te acerques y le digas lo que te apetece decirle. Porque amigo mio, puede que intuyan tus intenciones. Pero también es probable que se las inventen. Y apuesto a que la mayoría de veces eso no te convendrá para nada.

Sé subjetivo. Bajo mi punto de vista, la verdad absoluta no existe. Todo es cuestión de perspectivas. Así que lo mejor es defender tu verdad. No la verdad. Debes basarte en tus experiencias y conocimientos para hacerla totalmente tuya. Por ejemplo, una verdad que nadie te podrá negar es cómo te sientes. Nadie puede discutirte eso. Y por supuesto, también debes de tener muy claro que cada uno tiene la suya propia. Y es curioso, pero muchas veces, las verdades más duras son las más valiosas.

No te olvides de tu objetivo. Aquí debes ser todo lo específico que puedas. Tener claro lo que quieres conseguir en cada situación. Cuanta más claridad, más probabilidades de éxito. Y expresarlo, por supuesto. En muchas conversaciones te toparás con varios obstáculos. Ya sean faltas de atención o desprecios por parte de la otra persona. Tal vez vayas a decirle a tu vecino que baje la música por la noche. Tu objetivo es dormir mejor por la noche. No ganar la discusión.

Expón tus motivos. Un empujón extra hacia la meta. Las razones que des a tu interlocutor reducirán las posibilidades de recibir un rechazo. Harás que se lo piense mejor antes de negarse. Se dará cuenta de que hay un motivo real detrás del mensaje. También te será de gran ayuda para negarte a aceptar una petición. Reducirá la agresividad de tu mensaje y explicará mejor tu comportamiento. Tampoco está de más ofrecer alternativas al final de tu negativa. Demuestra flexibilidad.

 

Bueno, y hasta aquí el artículo de hoy. Seguro que en los próximos meses sale en la tele que el índice de gente asertiva en la población ha aumentado. O a lo mejor no, quién sabe. En cualquier caso, espero que al menos este artículo te haya hecho revisar tu forma de comunicar y te hayas dado cuenta de que comunicas mejor de lo que pensabas. !Nos leemos pronto!