Son las 9 de la mañana de un domingo cualquiera. ¿Cualquiera? Para nada.

Desde muy jóvenes a todos nos aterra hablar en público. Nos arrolla la sensación de pavor ante  la posibilidad de equivocarnos, de fallar y quedar en ridículo frente a un número casi incontable de personas. Hay quién culpa de este miedo escénico a nuestro pasado en la cavernas. Ya sabes, aquello de la psicología evolutiva.

A mí me la suda si se trata de psicología evolutiva o de que mi madre siempre me cuidó un poquito por encima de mis posibilidades. El caso es que tengo miedo a hablar en público. O lo tenía.

Cuando uno confiesa a su interlocutor que le aterra hablar en público, su interlocutor acaba por pensar que lo evitará de cualquier manera, que huirá de cualquier pequeña posibilidad de verse solo(o acompañado) frente a frente con la multitud.

!Qué poco me conoces Manuel!

 

La mayoría de nuestros temores nunca llegan a hacerse realidad

La mejor manera de superar un miedo es enfrentarse a él(y la mejor manera de superar la tentación caer en ella). Esto es así, nada como enfrentarte a un miedo y descubrir que la mayoría de situaciones horribles que imaginamos nunca llegan a producirse realmente.

Vivimos con miedos aterradores ante situaciones límite. Situaciones que nos superarán, de las que no seremos capaces de sobreponernos.

¿Cuántas veces has pensado y si….? ¿Y si no le caigo bien a mi jefe?, ¿y si digo algo y no es gracioso?

Imagínate caminando por el medio del campo, tranquilamente. Siente la paz que provoca el sonido de la brisa meciendo los árboles, escucha el sonido del viento y respira todo el poder de la naturaleza. Gira lentamente la cabeza a la izquierda y ¡cuidado con el rinoceronte que embiste hacia ti!!!!!

¿Has sentido eso? Es un subidón absurdo de adrenalina, ¡porque tu cuerpo se ha creído la situación!!!!! A ver, como poder. puede pasar, aunque veo más probable que ocurra en la sábana Africana que en tu barrio de Ruzafa.

Pero a lo que vamos, que te lías muchacho.

Odio llamar la atención, aunque creo que esto no se lo va a creer nadie. Pero me encanta hacer el payaso, divertirme y llamar la atención de mis amigos. Y mis amigos son iguales. Peligrosa combinación que nos lleva siempre a terrenos embarrados cuando vamos vestidos de domingo.

Y en eso estábamos. Ayer era Domingo. Un domingo cualquiera, en que teníamos que presentar nuestro primer espectáculo frente a un grupo mayor de 30 personas.

Me levanté tarde(para que te voy a engañar) y bien acompañado(al César lo que es del César) y el primer pensamiento en mi cabeza fue: “en que líos me mete Pasión”, aunque enseguida recordé que más bien había sido al revés. Yo fui quién lo metió en este lío.

 

¿Qué haces cuando algo te pones nervioso y no sabes cómo enfrentarlo?

La adrenalina, la dopamina y todas esas exquisitas drogas naturales terminadas en “mina” son mis aliadas.

Camino a casa de mis padres puse la música bien alta. La música tiene la facultad de ponerme feliz, de animarme un día aburrido o gris. Elijo con cuidado la música para cada momento, fijándome en las sensaciones que me provoca.

Pero los nervios seguían ahí. Los nervios son la demostración más obvia del miedo. Y seguro que tienes diabolizado al miedo. Seguro que evitas sentir ese miedo incontrolable que se adueña de ti y te impide moverte por un segundo. Porque el miedo parece jugar siempre en nuestra contra. Pero ¡bah!!!, ¡eso es mentira!

El miedo no es más que combustible, gasolina de alto octanage que nos limpia por dentro y nos pone en marcha. Porque la calma que precede y sucede a la tormenta siempre es demasiado calmada.

“Abre que voy”, te espero a la puerta de casa en tres minutos. Y recuerda, nos vamos de presentación.

 

Varieté en el patio de ruzafa

Son las 16, somos los segundos en llegar. El resto de artistas llegará un poco más tarde y nosotros somos los más noveles. Tiempo de hacer estupideces. Pasión habla con todo el mundo y hace “amigas” a las que luego liar dentro del espectáculo. Yo le sigo el juego, siempre a rebufo, como lo hace él conmigo en otras ocasiones.

Cada cual tiene sus puntos fuertes, tú también tienes los tuyos. Click Para Twittear

Comienza el espectáculo. La primera presentación se vuelve un poco desastre: se nos olvida el texto, nos alargan los tiempos y no sabemos controlar la longitud de nuestras estupideces. Bajamos del escenario e intercambiamos sonrisas: “Solo puede ir a mejor” “Claro, no te jode, a peor imposible”.

12052422_858574124238176_4777295893633163745_o

Los nervios se reducen hablando aquí y a allá con gente conocida y desconocida. Somos presentadores y animadores así que no vamos a parar ni un momento.

Nos falla una artista, así que de nuevo improvisamos la presentación y creo que se nota 😉

La tarde avanza y llegamos al descanso. Pasamos la gorra sin mucho éxito, pero aprovechamos de nuevo para socializar.

Tras el descanso, el espectáculo toma tintes más serios, más profundos. El teatro de Félix predispone al público a una profundidad poética que Nelo adereza con su ukelele y unas cuantas canciones que tocan la fibra.

Nuestras presentaciones se vuelven más comedidas, menos humorísticas. Los espectáculos se suceden.

La ópera con Iris y Carmen nos transporta a un clima de profundidad poética previo a la slam de poesía.

Y tras la slam poética, todo se acaba….

 

La calma tras la tormenta

El miedo a veces nos atenaza de tal manera que nos impide vivir la vida. Mucha gente deseaba recitar poesía, pero una gran cantidad de excusas resonaban en sus cabezas:”tengo mala la voz”, “no tengo ninguna a mano”, “no se leer poesía”. Al final hasta un hombre recitó poesía en esloveno y a mí, personalmente, me llegó.

Las sensaciones son opuestas. Por una parte, nos lo hemos pasado como niños pequeños. Por otra, no ha salido todo lo bien que queríamos. Pero nos hemos enfrentado a nuestros nervios y hemos vuelto a demostrarnos que eran desmedidos, que hablar en público no acarrea ningún peligro serio. Que equivocarse es más que aceptable y que a caminar se aprende caminando.

 

¿Que quiero transmitir con mi experiencia?

Que si llevas meses sentado en tu sillón, si cada día te levantas para ir a trabajar y poco más, es hora de cambiar de actitud. La vida ofrece un sinfín de posibilidades que nos empeñamos en desaprovechar. Baila, canta, ríe, juega, vuelve a disfrutar de los pequeños placeres de la vida porque siempre vas a tener excusas para no hacer nada.

La vida ofrece un sinfín de posibilidades que nos empeñamos en desaprovechar. Click Para Twittear

Ayer preguntamos a la gente de la calle: “qué harías si un día sintieras que su vida adolece de pasión”. La mayoría contestó que irse fuera, viajar, escapar, cambiar de país. Por experiencia os digo que, aunque es cierto que cambiar de aires ayuda mucho a cambiar el estilo de vida, es finalmente la actitud la que marca el cambio.

Variete 2015-10-04 1

Si te sientes aburrido en casa, sientes que tus días son copias unos de otros, no cambies de país ( o sí, tienes mi apoyo), cambia de actitud. Empìeza por pequeñas cosas, pequeños detalles. Deja de coger el ascensor, ponte música alegre, sonríe a los desconocidos. Y apúntate a todo lo que te apetezca hacer, aunque no te sientas preparado, porque nunca lo estarás si no fracasas.

Como dice un buen amigo: “No te fíes nunca de un experto. Es el tipo de persona que más veces se ha equivocado.”

No te fíes nunca de un experto. Es el tipo de persona que más veces se ha equivocado. Click Para Twittear

Por cierto, nos vemos el sábado en la 1ª slam de poesía de este año.

 

 

Puedes ayudarnos compartiendo esta entrada en tus redes sociales o invitando a tus amigos a seguirnos. Nosotros te lo vamos a agradecer un montón.