Hoy en día y más que nunca, el mundo está lleno de oportunidades. Opciones casi infinitas. Y las hay de todos los colores. Sea cual sea tu meta en la vida, dispones de varias vías para conseguirlo.

Puede que tengas como objetivo cambiar de trabajo. Y no tengas otro remedio que empollar a muerte. Pero claro, no va a ser todo estudiar. Quizá quieras mejorar tus dotes cómo bailarín. Ir subiendo cada vez más tu nivel. Hasta límites insospechados. Por otra parte, también es probable que te apasione el deporte. Que necesites ejercitar tu maravilloso cuerpo día sí y día también. Esto supone un gasto de energía tremendo, ¿verdad? A parte de ser un maestro en gestión del tiempo. Pero bueno, de eso ya hablaremos otro día.

Tiempo tenemos todos el mismo. Y no lo podemos manipular. De momento. No así la energía. Hoy te propongo 5 claves para elevarla. Subirla de nivel, para que cumplir tus metas sea un poquito más fácil.

Super_Saiyan_Goku

El descanso del guerrero.

Dormir bien y lo suficiente es tan importante cómo una buena alimentación. Son varios los estudios los que afirman que lo ideal es dormir de 8 a 9 horas. Y si el sueño es de calidad ya vamos, perfecto.

Para que el sueño sea reparador y de calidad, debe ser continuo y sin despertares. Algo que puede ayudarte a que esto suceda es asumir que la cama es sólo para dormir. Con esto quiero decir que hay que evitar actividades de vigilia. No, el sexo no es una de ellas, tranquilo. Algo tan inocente cómo ver la tele o comer. A eso me refiero. En apariencia parece que no pasa nada. Pero nuestro querido cerebro actúa en silencio. Y asimila que en la cama se puede estar despierto. Por tanto, las probabilidades de sufrir insomnio aumentan.

Voy a motivarte un poco para que te replantees un poco tus hábitos. El no dormir bien tiene consecuencias no muy agradables. Cansancio, somnolencia, disminución de la concentración y la atención son algunas de ellas. A parte, favorece el desarrollo de la depresión y la ansiedad.

Cuida de tu templo.

Somos lo que comemos. Topicazo, lo sé. Pero es una verdad cómo un templo. Y eso precisamente es lo que te propongo. Que concibas a tu cuerpo cómo eso. Un templo. Algo sagrado. Y no, no estoy exagerando. Piensa que es el vehículo hacia cualquier destino.

Y ya que he sacado el tema vehículo, voy a aprovechar para hacer otra metáfora. Imagina que tu cuerpo es un cochazo. De tu marca favorita. Bien, pues resulta que se le ha acabado el combustible. Ahora tienes dos opciones. Puedes meterle gasolina. O bien, puedes meterle Cocacola. La diferencia es abismal. Eso precisamente es lo que hacemos muchas veces. Darle a nuestro motor algo que puede que lo estimule, sí. Pero que luego lo dejará para el arrastre. La diferencia entre comer sano o comer basura es abismal.

Tampoco estaría de más que tuvieras en cuenta la moderación. Piensa que el aparato digestivo consume muchísima energía a la hora de hacer la digestión. Esa energía que haces que consuma por haberte pasado comiendo, es la que quizá eches en falta al estar haciendo esas flexiones.

Mueve ese culo.

No te me pongas a hacer twerking, espera un poco. Con mover el culo me refiero a hacer deporte. Sea cual sea. Desde taekwondo hasta ping pong sobre hielo. Puede que piensas que es contradictorio pero…

Lo cierto, es que cuando cansas a tu cuerpo y éste se recupera, pasan cosas muy chulas. Una vez lo estimulas y lo llevas al máximo, el cuerpo reflexiona. Digamos que se prepara para esa próxima vez. Es un poco rencoroso y cree que lo vas a volver a poner al límite más pronto que tarde. Y eso es muy bueno. Porque no le queda más remedio que volverse más resistente. Dicho de otro modo. Lo que no te mata, te hace más fuerte. Piénsalo. ¿Por qué crees que cada vez aguantas más tiempo corriendo? o ¿Por qué haces cada vez más dominadas?

Tampoco está de más que sepas que hacer deporte no sólo afecta al cuerpo. También a la mente. Cuando mueves el culo, se liberan varios neurotransmisores. Cómo por ejemplo la dopamina, que combate el estrés. O las endorfinas, las hormonas encargadas de darte placer.

vision

Visualiza tus objetivos.

Pon toda tu atención en aquellos objetivos que quieras conseguir. Porque allá dónde va tu atención, va tu energía. Ponte metas específicas y ve a por ellas. Pero por favor, no intentes hacer 47 cosas a la vez. Con eso sólo conseguirás que la energía se expanda. Y al final no harás ni una cosa ni otra.

Y lo peor de todo, es que en muchas ocasiones, la mayoría de esas tantas cosas que te propones hacer, son distracciones que te separan de tu verdadera meta. De aquella que de verdad va hacer que te sientas orgulloso cuando la consigas. No soy muy de refranes, la verdad. Pero el de quién mucho abarca poco aprieta resume este apartado a la perfección.

Para definir esa meta, no hay nada mejor que hacerse preguntas. Tales cómo ¿qué es lo que quiero?, ¿por qué lo quiero conseguir?, ¿qué necesito hacer para conseguirlo? y sobre todo, ¿a qué debo renunciar para conseguirlo? Algo que también pasará es que tomarás mejores decisiones.

Elije el mejor escenario.

Hace algún tiempo te conté cómo convertirte en director de tu propia película. Pues bien. Una de las claves de cualquier superproducción es el escenario. Tiene una influencia brutal. Y de ese escenario, también forman parte los extras.

Te contaré algo tan curioso cómo clave. Somos el promedio de las 5 personas con las que pasamos más tiempo. A este fenómeno se le conoce con el nombre de contagio social. Y es que nos contagiamos de las creencias de nuestro entorno. Pregúntate cuales son esas personas que pueden estar influyéndote sin tú darte cuenta. Puede que sus hábitos de alimentación sean parecidos a los tuyos. O su manera de hacer ejercicio. ¿Te has visto reflejado en ellas? Y lo más importante. ¿Crees que te potencian o te limitan?

Si crees que no te ayudan a crecer, es hora de hacer algún cambio. No se trata de dejar a esa gente de lado. Pero sí de dar más cabida en tu vida a otro tipo de personas. Con las que compartas metas. Y que juntos, podáis crecer cada vez más. Que es de lo que se trata. Y lo que en realidad todos queremos.

 

Ahora que sabes cómo generar y no malgastar tu energía, irás propulsado hacia tus objetivos. Y espero que uno de ellos sea seguir entrando a nuestro blog cada semana. ¡Gracias por leernos!