Esta semana quiero continuar hablándote de la inteligencia emocional. Hoy profundizaré en algunos de los elementos que considero más importantes en las habilidades sociales, y que te pueden ayudar a dejar más huella que si metes la zapatilla en el huerto del tío Joe después de una tormenta.

huella

A ver, está claro que hay gente para todo. Pero estoy seguro de que todos los que formamos este blog, y te incluyo a ti, lector, nos gusta que se acuerden de nosotros. Para bien o para mal, pero que se acuerden. Creo que hay pocas sensaciones tan gratificantes como volver a ver a esa persona y que te reciba con una gran sonrisa en la cara. Hoy te hablaré de cómo creo que puedes aumentar las posibilidades de que eso te ocurra y ya de paso, dejar el mundo un poco mejor de lo que te lo has encontrado.

 

Potenciadores para tu comunicación

El tema de conversación que más gusta

No. No es Juego de Tronos. Aunque puede servirte de comodín. Te presento el tema de conversación favorito de la gran mayoría de seres humanos. Ellos mismos. Piénsalo. Recrea en tu mente algún momento en el que le estabas contando a alguien a qué te dedicas. Y si dicha persona, además, te ha preguntado el porqué, seguramente te recordarás contándolo con mucha más pasión. Una pregunta a la que mucha gente no está acostumbrada y que puede desatar tormentas de placer cerebrales a quien se la hagas es el ¿Para qué? ¿Para qué decidiste ser cazador de vampiros? o ¿Para qué te dedicas al mundo del coaching? No tienes que ceñirte sólo a esta pregunta, puedes formular más. Eso sí, intenta no parecer un entrevistador y añadir de vez en cuando información sobre ti.

La palabra mágica para convencer 

Imagina que te apetece atracar un banco con esa persona que acabas de conocer. O tomar un café. Incluso ir a cazar a Godzilla. Da igual, sea lo que sea, tienes que convencerla. Pues no hay nada más poderoso (que no escupa balas) que ofrecer un porqué. Proponer lo que quieras que alguien haga por tí, acompañado de la razón, es mucho más poderoso de lo que imaginamos. Además. evitamos que la persona a la que le pedimos el favor empiece a inventarse los motivos por los cuales queremos que nos lo hagan. Así que ya sabes, si tu sueño es ir a darle caza al monstruo japonés y vienes a pedirme que te acompañe, ve inventándote un porqué poderoso. Lo vas a necesitar.

La palabra favorita de la gente 

Puede que tu palabra favorita sea, por ejemplo, aserejé. En el caso de que sea así, molas mucho. Pero…¿sientes algo cuando alguien te la dice? Vale, está claro que no es una palabra que se suela decir mucho en una conversación. Y menos aún si se pretende dejar huella. Así que te presento a tu nueva palabra favorita. Lo ha sido siempre, de hecho. Lo que pasa es que tu mente racional no te lo había dicho. Esa palabra es tu propio nombre. No me puedes negar que no te pones un poco tontorrón/a cuando estás hablando con alguien que tiene por costumbre repetir tu nombre varias veces cada vez que mantenéis una conversación.  Eso es porque se activa una parte de nuestro hemisferio izquierdo asociada al placer. Cuando conozcas a alguien, pregúntale el nombre lo antes posible y masajéale el cerebro durante el rato que paséis juntos.

conectar

Conecta más y mejor                                                                

Escucha activa

Basta ya de pilotos automáticos. Me refiero a que cada vez que alguien nos cuenta algo, respondemos con el típico “pues yo…” o “yo también…”. Estamos más pendientes de lo que queremos contestar que de lo que nos está contando esa persona. A ver, que está genial que nos abramos y aportemos cosas sobre nosotros relacionadas con lo que nos cuenta la otra persona. Pero dejémosle que se exprese. Hagamos que se sienta escuchada.

Somos expertos construyendo muros. Click Para Twittear

Para conseguirlo, intenta estar en el momento presente, sin juzgar lo que está contando. También te puede ayudar el preguntarte por qué te está contando eso. O qué emociones está sintiendo en ese mismo instante. Hacerlo te ayudará a desarrollar la empatía, una de las habilidades que considero más básicas para conectar con la gente.

Contacto físico

Aunque pueda parecerte mentira, somos unos expertos construyendo muros. Y lo mejor de todo es que los hacemos sin darnos cuenta. Pero no pasa nada. Si los pillamos con el cemento todavía fresco son fáciles de derribar.

Me estoy refiriendo al muro invisible que creamos al iniciar conversaciones con cualquier persona sin mantener contacto físico. Y precisamente así, tocando a la otra persona, lo derribaremos cómo si fuéramos el lobo de los tres cerditos. ¿Qué es lo que pasará una vez nos deshagamos de él? Pues por ejemplo, que transmitiremos más confianza y cercanía, y también aumentarán las probabilidades de que alguien desconocido nos preste ayuda. Entiendo que te resulte un poco violento empezar de no tocar a nadie a tocar a todo el mundo. Por eso te propongo que lo vayas integrando en ti de manera gradual, empezando a mantener contacto físico con las personas más cercanas, como familia, compañeros de trabajo o amigos.

Habla desde tí

Subjetividad. O lo que es lo mismo, Habla desde ti. Esto es pura magia. Pasa tus palabras por este filtro y tus mensajes saldrán dejando una estela de emociones. Y eso, me alegra decírtelo, va a cambiar mucho el panorama. Imagina decirle a un/desconocido esto:

– Los animales me transmiten paz porque al estar con ellos siento que me fundo con la naturaleza. 

Yo creo que es mucho más cercano y sobre todo, emocional, que decirle:

– Los animales molan.

Con la primera opción te prestas un poco más a que te conozca, y sobre todo, no sentencias, como en la segunda. Ese es un inconveniente que tiene el hablar de manera objetiva, que muchas veces imponemos nuestra opinión sin darnos cuenta.

 

Así que nada, salgamos ahí fuera con las botas sucias y dejemos nuestra huella allá dónde vayamos. Si no se acuerdan de nosotros, es que algo no estamos haciendo bien. Y que hablen. Bien o mal, pero que hablen. ¡Hasta el siguiente artículo!